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Dios nos Llama a la Intimidad

Dios nos Llama a la Intimidad

 
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Intimidad con Dios
Intimidad con Dios . . . ¿qué es y cómo se logra? Hay muchos métodos, y a veces parece difícil de lograr. Sintiéndome guiado a enfocar este tema desde un ángulo diferente, decidí compartir lo que había aprendido de mis propias experiencias.

Dios creó a cada uno de nosotros con una necesidad de intimidad -- intimidad con Él. Por lo tanto, debemos llegar a entender lo que Él nos está pidiendo y lo que está ofreciendo. Debemos darnos cuenta de que fuimos creados para tener camaradería con nuestro Creador. Lo necesitamos y Él nos quiere.

"¿Dios nos quiere?" ¡Sí! Él nos quiere, desea nuestra compañía. Él dio lo mejor de Sí en Su Hijo unigénito, para redimir a lo que Adán renunció en el Jardín. Él lo hizo en busca de intimidad.

La intimidad jamás involucra sólo a una persona. Como dice el antiguo adagio: "Se necesitan dos para bailar tango." Dios ha hecho un gran esfuerzo para bailar con la humanidad. Desde el tiempo en que caminó con Adán en el Edén hasta hoy, Su deseo no ha disminuido, ni cambiado.

Tan apasionado era Su deseo después de que Adán y Eva pecaron, que trabajó intensamente a través del tiempo para regresar a la humanidad a un lugar de íntima comunión. Él nos dio el Regalo supremo para poder caminar con nosotros en el jardín de nuestras vidas (Juan 3:16). Desde el Jardín, el Señor llamó a Adán. Hoy, Él está diciendo nuestros nombres, esperando para compartir Su corazón con nosotros, esperando para escuchar las expresiones de nuestros corazones.

Ahora que entendemos mejor los deseos de intimidad de Dios, consideremos lo que conlleva. ¿Qué significa? ¿Es difícil de lograr? Yo le sostengo que no es una empresa difícil. Todo lo que requiere es nuestra búsqueda incesante de una relación creciente y duradera con Dios.

El mayor obstáculo para la comunicación con Dios es nuestra percepción de quién es Él. Basar nuestra percepción del carácter de Dios en las acciones o actitudes impías de otros, torcerá nuestro entendimiento de Su naturaleza. A menudo, circunstancias de nuestras vidas nos impiden acercarnos a Él. Pero David dice en el Salmo 27:10 "Aunque mi madre y mi padre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá." En otras palabras, sin importar quién nos abandone, nos traicione, o nos hiera, el Señor está listo, deseoso y preparado para abrazarnos.

Dios dice por toda Su Palabra que Él es nuestro castillo fuerte, nuestro refugio, nuestro escondite -- para mencionar sólo unos pocos. Él es nuestra seguridad, aunque la mayoría de las veces tendemos a encontrar seguridad en nuestra posición, nuestra riqueza, y hasta en nuestros amigos y familiares. De alguna manera, pensamos que si intimamos con Dios, perderemos nuestra seguridad. De hecho, ocurre lo opuesto. Conocemos a Dios, y Él incorpora todas las áreas de nuestras vidas, mejorando cada una con Su presencia, poder, y transformación -- sentándonos en un lugar seguro en Él.

Entonces, ¿cómo hacemos esto? Acudimos a Dios y nos aferramos a Él con el conocimiento de que estamos haciendo aquello para lo que fuimos creados, y Él no nos rechazará (Lucas 11:9). Dios nos dice que Él jamás se parcializa con nadie (Job 34:19). Él proveyó para que todos vivamos abundantemente en Su presencia.

Usted no puede conocer a alguien si no pasa tiempo con esa persona. La intimidad se desarrolla como resultado de un contacto íntimo con alguien por un periodo de tiempo. Se crea la confianza, crece la seguridad, y los corazones cambian, llegando a quererse el uno al otro. ¿Alguna vez pensó en el hecho de que Él está esperando por usted en este momento? ¡Qué pensamiento tan extraordinario! El "Creador" de todo lo que existe o existirá está esperando para hablar con usted y conmigo.

Pero usted dirá: "Usted no conoce mi itinerario." Sí lo conozco. Yo soy como usted. Pero la vida se construye con muchos pequeños momentos. En los pequeños momentos es donde usted comienza. Usted puede comenzar diciendo simplemente: "Te amo, Jesús."

¿Qué pasaría si usted pasara su día repitiendo: "Jesús me ama," e hiciera esto por una semana? Su corazón cambiaría. El primer paso hacia la intimidad tendría lugar: hablando, compartiendo.

Usted podría citar Escrituras o decirle: "Te amo." Estos momentos se multiplicarán, y su vida entera estará llena de pensamientos de Él.

Esto es lo que quiero decir al decir que es simple: Si usted lucha en cierta área de su vida y necesita conocer la opinión de Dios sobre el asunto, encuentre una Escritura que encaje con la necesidad y haga el mismo ejercicio. Verá, no solamente Dios quiere tener largos momentos de comunión con nosotros, sino que desea diseminarlos por todo nuestro día. Antes de que se dé cuenta, sus deseos cambiarán, y usted se encontrará continuamente en un lugar de comunión -- buscándolo primero, deseándolo, y necesitándolo de una manera, que esos momentos no serán suficientes.

Cuando desee experimentar momentos más íntimos con Él, ponga un CD instrumental mientras se relaja, hasta cuando maneje o trabaje. La intimidad no tiene que ver siempre con el hablar. Una relación íntima con Dios puede edificarse al sentarse silenciosamente con Él, meditando en Su bondad y amor.

Cuando el pensar en Él no sea suficiente, háblele familiarmente. Después de todo, Jesús anduvo como hombre e hizo relaciones de la misma manera que lo hacemos hoy. Si usted pasa tiempo en la Palabra, Él comenzará a contestar esos pensamientos en su corazón, dándole guía y aliento. Mientras más lea y conozca, más escuchará en su tiempo con Él.

¿Dijo "escuchar"? Sí, esta es la segunda parte de la intimidad: escuchar y oír. Cuando Él le responde en su corazón: "Te amo pase lo que pase." Sería bueno tener un cuaderno para anotar las palabras y pensamientos que Él imprima en usted. Estos recuerdos serán útiles en las temporadas de silencio. Él nos dice que hagamos memoria de Su palabra, y eso incluye lo que Él habla en nuestros corazones.

Recuerde, Él desea escuchar acerca de cada pensamiento, deseo, y sueño. En la Biblia, David le dijo a Dios que estaba enojado. ¿Sabía Dios que David estaba enojado? Por supuesto. Pero Él quería que David se lo dijera. Esto le permitió a David escuchar el corazón de Dios y ventilar su enojo en alguien que entendía, sin dirigirlo hacia otros. Él escogió recordar la fidelidad de Dios en su vida y actuar en consecuencia.

No hay nada que usted no pueda decirle a Dios. No hay nada en su corazón o pensamientos que Él quiera que usted le oculte. Él no quiere que usted cargue con un yugo que Él desea llevar (Mateo 11:28-29). Considere esto: Nada toma por sorpresa a Dios. Él está consciente de cada aspecto de nuestras vidas (Hebreos 4:13). Aún así, Él todavía nos ama y nos quiere con un amor eterno.

De un paso de fe, y desahogue su corazón con el Amante de su alma. Dispóngase a escuchar, y Él hablará. Las semillas de intimidad crecerán abundantemente.

¡Aprenda Más!

Proporcionado por Brenda Craig, de Journals of the Heart.



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